Lo habeis leido? A mi me ha parecido una maravillosa metáfora de la vida en general, guerra costante en la que la lluvia hace emerger nuestros fantasmas, los cadáveres podridos que inconscientemente tenemos y que de vez en cuando queremos sacar, pero que precisamente y contra nuestra voluntad, ese momento no lo hace posible.
Mi padre es una de las personas más increibles que jamás he conocido (además de mi madre, claro).
Nunca olvidaré aquella tarde en que me llamó por la ventana desde la calle (vivimos en una casa):
-¡nenaaaa, veeen¡
-¡voooooy¡
Y allí estaba el (y ella). Me había traido a la nueva vecina londinense de una casa cercana a la nuestra para que me diese clases de inglés.
Es que yo llevaba como dos semanas buscando un profesor/a nativa para que me ayudase a superar el examen que debía hacer en septiembre, pero haciendo uso de mi orgullo de mujer emancipada yo había rehusado su ofrecimiento de ayuda unas cuantas veces.
De manera que (como el bien me explicó después) había esperado pacientemente a que yo lo intentara todo lo que quisiese, cosa que hizo que yo acabase naturalmente "dándome con un canto en los dientes", ya que no encontré a nadie, para finalmente sacarme una vez más las castañas del fuego.
Pues bien, nos habíamos quedado en ¡voooooy¡.Así que salí de casa y una vez "bis a bis" con aquella señora, nos presentamos, sonriendo por la situación. Mi padre, mientras, nos colocó unas sillas y la mesa de jardín, nos trajo unos vasos, unos refrescos, y algo de fruta fresca. Y además de todo eso, aguantó estóicamente durante un buen rato mis intentos de plática sajona para acordar las clases con la buena mujer.
Se que a veces discutimos, peleamos, hasta nos odiamos, pero al final siempre acabo pensando:
Mi padre es... maravilloso.
¿No parece el principio de una peli de terror?
Es preciosa, aún envuelta entre nubes.

Otro curso ha terminado, y al igual que la susodicha dejo a los que han sido mis pupilos y me voy volando.
Puede que sólo sea un ramalazo de nostalgia, pero sospecho que esa buena señora y yo tenemos más en común de lo que yo pensaba. Me encanta el negro, la lluvia, viajar y frecuentemente estoy en las nubes.(Aunque yo no tengo ningún lío con el de las chimeneas, que conste).
Ya no queda en las paredes ningún vestigio de nuestro paso por aquí. Me llevo las decenas de dibujos que me han dedicado, los collares, pulseras que fabricaron para mí, amén de otros regalos variados, con una tarjeta que pone ...pa mi seño...
Hoy voy a cerrar otra puerta que no volveré a abrir.
Mientras miro sus caras no puedo evitar preguntarme si habré dejado alguna huella realmente valiosa en el espíritu níveo de éstas criaturas, no me refiero a las divisiones, fracciones y demás cuentas, ni el doremifasol, tampoco el jelou.
Estoy hablando de cosas valiosas, útiles para este hábitat tan agresivo al que diariamente los lanzamos sin más armas que el cola-cao en la tripa y cinco kilos de mochila al hombro.
Está sonando el timbre. Debo coger mi paraguas y marchar.
A veces, cuando nos "encaprichamos"de alguien pasamos gran parte del tiempo intentando adivinar qué piensa, dónde se encuentra, con quién, nos dedicamos a repasar sus itinerarios laborales, deportivos, incluso ociosos¡ cuando no se encuentran a nuestro lado. ¡Cuánta ansia de pertenencia¡
¿Acaso no somos conscientes de que en ésta vida sólo somos un invitado más con un pase vip que puede caducar en cualquier momento?
¿Por qué tenemos que empeñarnos en perpetuar cosas que por sí mismas (breves y efímeras) ya son maravillosas?
Con cada gesto, frase, movimiento, pretendemos asir a las personas que deseamos, como si de adquirir un producto se tratase. Pobres, ingénuos mortales.
Yo no deseo que tu ropa cuelgue al lado de la mía en el armario, no quiero encontrar un guiso humeante al llegar a casa en invierno.
Yo no quiero que me lleves al centro comercial cada sábado (como las ovejas) hasta que se me quiten las ganas de vivir. Mejor llévame a la cama, sin más historias.
Dame sólo ese instante en el que sumidos uno en el otro, tocamos el extremo del universo y casi morimos.
Ofréceme tu sonrisa, sin condiciones, y deja (sólo si tu quieres) que pose la mía en tu iris.
Vamos a hablar de utopías hasta las tantas de la madrugada, bebe luego en mis labios, pero por favor, no te quedes a desayunar.
Vete con la luna que te ha traído y llévate tus promesas, tus planes de futuro en común, tus sueños (que no son los míos). Así, sin remordimientos, sin falsa moral, sin hipocresías.
Sé que volveremos a tropezarnos, dentro de un tiempo, años quizá,a lo mejor ni hablamos, quizá no nos reconozcamos. Pero no importa, porque nunca habremos dejado de ser libres.
lunes, 8:45, en una autovía cualquiera.
de camino al trabajo y con el típico "rictus perrunus" propio de tal dia. en la radio los mismos con el mismo tema.
joder, que pesao el de alante, parece que va pisando huevos. ahí te quedas, hala¡
y el tio la mira ¡Y SE PONE A PISARLE¡
no es la primera vez que a chicabuena le sucede. cuando esto pasa, chicabuena responde así:
se pone en funcionamiento el automático de la prudencia que le han inoculado en la guardería, en el cole, en la familia, en las clases de catequesis, yoga, taichí...y
pero será chalao, bueno, pues si tanta prisa tienes, tira, que yo valoro mi vida más que tu. como una ovejita reduce y se aparta dócilmente tras la bestia parda en cuestión.
pero hoy no sucede así
parece que hoy chicabuena tiene colmada la moral, porque
reduce a cuarta para retomar potencia y pisa a fondo.le tiemblan las rodillas del mosqueo que lleva, mientras intenta aparentar serenidad en el rostro.
oh no, una rotonda, al garete mis expectativas de triunfo.
pero espera¡ a última hora al otro pújil se le incorpora un "espabilao" en su mismo carril y tiene que frenar.
AND THE WINNER IS...
hoy chicabuena llega al trabajo con cara de póker.
la gente la mira y alguno comenta ¿y a esa que le pasa?¿será masoca? pero en su cara se dibuja una risa maliciosa y en su interior una vocecilla parece dicirle:
no, no, no, las chicas buenas no hacen eso

lo peor llega después, cuando se hace obvia tu ausencia.
una y otra vez (en secreto), procurando que los demás no se den cuenta, visitamos tu cuarto, tocamos tus cosas. allí está todo. tu ropa, tus gafas, tu móvil, que nunca aprendiste a utilizar.
ya se han llevado los hilos que utilizábamos para atarte a la vida y a nuestra existencia. egoistamente, no queríamos dejarte marchar.
papa sigue llorando. no duerme. te lleva flores.
pero yo no te busco allí, se que no estás allí.
siento el aire en la cara y eres tu, por fin libre.
se que te has ido volando, como tu querías.